Día: 2 agosto, 2017

Nubes del alta velocidad reveladores

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Las nubes de alta velocidad podrían revelar la presencia de agujeros negros invisibles

por Amelia Ortiz · Publicada 2 agosto, 2017 ·
2/8/2017 de AAS NOVA / The Astrophysical Journal letters

Ilustración de artista de un agujero negro atravesando velozmente una nube molecular densa, arrastrando consigo parte del gas. Este proceso podría formar las nubes de gas compactas de alta velocidad observadas en el centro de nuestra galaxia. Crédito: Keio University.

En el centro de nuestra galaxia han sido descubiertas varias nubes pequeñas desplazándose a gran velocidad. Un nuevo estudio sugiere que estos objetos inusuales pueden estar revelando la presencia oculta de agujeros negros inactivos.

Sgr A*, el agujero negro supermasivo que marca el centro de nuestra galaxia, está rodeado por una región de unos 650 años-luz de tamaño conocida como la Zona Molecular Central. Esta región del corazón de nuestra galaxia está llena de grandes cantidades de gas molecular denso, caliente, con una distribución compleja y una cinemática turbulenta.

En esta Zona se han descubierto varias nubes de gas peculiares durante las dos últimas décadas. Estas nubes, llamadas nubes compactas de alta velocidad, se caracterizan por su tamaño compacto y un amplio intervalo de velocidades en el material que las constituyen.

Recientemente Shunya Takekawa (Keio University, Japón) y sus colaboradores han descubierto dos nuevas nubes compactas de alta velocidad, de aspecto similar y propiedades físicas parecidas, lo que apunta a que se formaron a través de un mismo proceso. Takekawa y sus colaboradores sugieren que fueron creadas cuando un objeto compacto masivo se precipitó hacia una nube molecular cercana. Dado que no se observa ninguna estrella en las posiciones de las nubes, sugieren que los objetos compactos eran agujeros negros invisibles. Cuando cada uno de los agujeros atravesó una nube molecular, arrastró junto con él parte del gas, creando la nube compacta de alta velocidad.

Si esto fuera cierto, los investigadores predicen la presencia de unos 10 000 agujeros negros escondidos en los 30 años-luz centrales de la Vía Láctea.

[Fuente]

G2 en paso muy cercano

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La historia de un aburrido encuentro con un agujero negro

por Amelia Ortiz · Publicada 2 agosto, 2017 ·
2/8/2017 de AAS NOVA / The Astrophysical Journal

Ilustración de artista mostrando el encuentro del objeto denominado G2 con el agujero negro supermasivo de nuestra galaxia, Sgr A*. G2 pasó a sólo 36 horas-luz de distancia de él. Crédito: ESO/S. Gillessen/MPE/Marc Schartmann.

¿Recuerda la expectación creada hace tres años antes de que la nube de gas G2 tuviera un encuentro con el agujero negro supermasivo del centro de nuestra galaxia, Sgr A*? No se oyó mucho después del encuentro, puesto que no pasó nada y un nuevo estudio explica por qué.

G2, un objeto que al principio se pensaba que era una nube de gas, estaba previsto que realizase su máximo acercamiento al agujero negro Sgr A*, de 4.6 millones de veces la masa del Sol, en 2014. En el pericentro de su órbita, G2 iba a pasar a 36 horas-luz del agujero negro. Este roce tan cercano se creía que provocaría que gran cantidad de material de G2 sería atrapado por el agujero negro, aumentando su luminosidad durante un tiempo. Sin embargo, Sgr A* hizo gala de una notable ausencia de fuegos artificiales, con un cambio mínimo en su brillo tras el paso de G2.

Ahora un equipo de científicos dirigido por Brian Morsony (Universidad de Maryland y Universidad de Wisconsin-Madison) ha realizado una serie de simulaciones intentando explicar qué ocurrió. Así, en base a dichas simulaciones, los autores demostraron que no se debía de haber esperado un gran cambio en el ritmo de acrecimiento de material de Sgr A* en comparación con su ritmo habitual: sólo entre el 3% y el 21% del material acretado por Sgr A* hasta 5 años después del periapsis procede de la nube, y sólo entre un 0.03 y un 10% de la masa total de la nube fue acretada.

Además G2 no podía ser solo gas, sino que tiene dos componentes: una cantidad baja de gas extenso y frío responsable de la mayor parte de la emisión de luz antes de que G2 alcanzara el pericentro, y una componente muy compacta, como un objeto estelar polvoriento, que domina la emisión observada después del pericentro. Los autores vaticinan que cualquier emisión detectada en el futuro no procederá de la nube sino del núcleo compacto o del objeto estelar. Futuras observaciones ayudarán a comprobar este modelo.

[Fuente]

El exterior de nuestra galaxia

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La región exterior de la galaxia

por Amelia Ortiz · Publicada 2 agosto, 2017 ·
2/8/2017 de CfA / The Astrophysical Journal

Reconstrucción artística de la galaxia de la Vía Láctea, mostrando las posiciones de los diferentes brazos espirales. Crédito: NASA.

El Sol está situado dentro de uno de los brazos espirales de la galaxia de la Vía Láctea, a unos dos tercios de la distancia entre el centro y las regiones exteriores. Como estamos dentro de la galaxia, el oscurecimiento por el polvo y la confusión de fuentes que se hallan a lo largo de nuestra línea visual hacen que el cartografiado de la galaxia sea una tarea difícil. Los astrónomos piensan que la galaxia es una espiral simétrica.

La galaxia no es perfectamente plana. Está un poco alabeada lo que permite que puedan verse mejor y con menos confusión algunas estructuras lejanas, al menos en dirección a las constelaciones Scutum y Centauro. Astrónomos del CfA descubrieron hace diez años una gran estructura espiral dentro de esta lejana región alabeada, llamándola “brazo exterior de Scutum-Centauro”, que parece ser una contrapartida simétrica del brazo espiral que hay en el lado opuesto, en dirección a Perseo.

Utilizando medidas en radio de gas ionizado presente en el brazo de Scutum-Centauro, ahora un equipo de astrónomos ha encontrado en él 140 posibles zonas de formación de estrellas, hallando pruebas de la presencia de estrellas jóvenes masivas en un 60 por ciento de ellas. El estudio demuestra que en el brazo se siguen formando estrellas nuevas, algunas hasta con 40 veces la masa del Sol. Estas estrellas y sus ambientes ionizados constituyen, hasta donde sabemos, el límite exterior de formación de estrellas masivas de la Vía Láctea.

[Fuente]